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DOCTRINA PERONISTA EN LA EDUCACIÓN: LOS LIBROS DE TEXTO PERONISTAS
Eliana Paola Barragán
Historiadora, miebro del Comité Editorial de HistoriK. Revista Virtual de Investigación en Historia, Arte y Humanidades. contacto@revistahistorik.com
INTRODUCCIÓN
LA REFORMA EDUCATIVA
LA DOCTRINA JUSTICIALISTA EN LOS LIBROS DE TEXTO
En 1952 se realizó una convocatoria para publicar nuevos libros de texto. El requisito era reflejar las nuevas concepciones "pedagógicas", es decir, los conceptos espirituales, filosóficos, políticos, sociales y económicos de la "nueva Argentina".
Antes de la convocatoria de 1952, el régimen peronista ya había tratado de acercarse a los niños a través de revistas como Mundo Infantil (1949) y de textos como la Biblioteca Infantil del General Perón (1948) o Florecer (1950), el primer intento de libro de adoctrinamiento que, aunque resultó un fracaso, trataba temas como la nacionalización de los trenes. Otras medidas de aleccionamiento fueron la lectura obligatoria en las aulas de clase del primer plan quinquenal del gobierno peronista y, en las clases de literatura, del libro biográfico de Eva Perón La Razón de mi vida, leído por partes en los grados menores y en los mayores de forma completa.
Luego de terminado el concurso, el Ministerio de Educación publicó una lista de textos autorizados con el propósito de que los directores de cada escuela escogieran algunos para implementarlos en sus aulas. La doctrina peronista se introdujo exclusivamente en los libros de texto de educación elemental, ya que cuando se preparaba el proyecto para el nivel de secundaria, el régimen fue derrocado.
En tales textos se exaltaban las figuras de Perón y Eva de forma paternalista. Por ejemplo, una cartilla de primeras letras llamada Evita estaba integrada por imágenes del presidente argentino y su esposa, bajo las cuales se podían leer frases como: "Perón ama los niños", "Mi padre", "Mi madre", "Perón y Evita", "Perón y Evita nos aman", "Perón, mamá y papá", entre otras (Rein 64). En la cartilla Privilegiados se leían y escribían sílabas como "Pe-rón", "E-va" o "E-vi-ta". Incluso la clásica sentencia "Yo amo a mamá" fue sustituida por "Yo amo a Evita". Estos textos evidencian la insistencia del gobierno en ganar la lealtad de los niños al régimen peronista, incluso desconociendo la función fundamental de los libros de texto: la pedagógica. Como bien lo señala Plotkin, "en general sus contenidos [los de los libros de texto] tenían un alto componente de propaganda política abierta, y en muchos casos carecían de todo valor pedagógico" (138).
Conforme con los tres pilares de la doctrina justicialista se introdujeron nuevas temáticas en los libros de texto y a la vez se dio relevancia a un actor social que no había aparecido en otros materiales educativos: el trabajador. Por consiguiente, aparecen temáticas en relación con la justicia social como la dignidad del trabajador, derechos de los trabajadores, leyes laborales, "la revolución social del 45", entre otros. Un ejemplo de ello es el siguiente texto encontrado en Patria Justa:
"Mi padre es albañil [...]. Pertenece a un sindicato, donde se reúne con sus compañeros de oficio. Todos ellos defienden sus derechos y saben que en la Nueva Argentina las justas peticiones de los obreros son escuchadas" (citado por Plotkin 144).
Los libros de texto que introducían la doctrina peronista resaltaban algunos valores sociales como el cuidado a los ancianos; la importancia del trabajo, su contribución a la sociedad y las recompensas que este traía. De estos valores sociales encontramos un claro ejemplo en Tierra Fecunda:
"Ningún anciano se siente solo y desamparado en nuestro país. Hasta en las familias más pobres los viejecitos están protegidos por sus hijos jóvenes. ¿Por qué? Porque en la Argentina los jóvenes ganan buenos salarios. Ganando buenos salarios no hay miseria [...] (Plotkin 143).
En referencia con otro de los pilares de la doctrina peronista, la independencia económica, se introducen en los textos escolares temas como la nacionalización de los servicios públicos, las fuentes de riqueza, los centros industriales, el plan quinquenal, la conformación de una aerolínea nacional, entre otros. En torno a la soberanía política, se consideran temas como el derecho de Argentina sobre las Islas Malvinas y la Antártica, y la política internacional. Los libros de geografía reunían copiosa información al respecto a partir de mapas y se asumía como nacional el Himno de la Antártica y la "Marcha de la Malvinas".
Una vez cayó Perón sus libros fueron reemplazados. En principio por libros de la década de los veinte y treinta, a pesar de que la situación en Argentina había cambiado drásticamente. Esta medida se explica según Rein porque el nuevo régimen prefería el anacronismo antes que al peronismo (114). Para 1957 se elaboraron nuevos libros de texto, los cuales ya no contenían alusiones a ninguna clase de ideología y no mencionaban a Perón ni a su esposa. En lo sucesivo ninguno de los textos que se produjeron ofrecían una real alternativa ideológica para el sistema educativo.
Bibliografía:
1. Caimari, Lila. Perón y la Iglesia Católica. Religión, Estado y sociedad en la Argentina (1943-1955). Buenos Aires: Ariel, 1995.
2. Plotkin, Mariano. "Socialización política y discurso populista: El caso de los libros de texto peronistas". El Populismo en España y América. Coords. José Álvarez Junco y Ricardo González Leandri. Madrid: Catriel, 1994. 133-162..
3. Rein, Mónica Esti. Politics and Education in Argentina, 1946-1962. Nueva York: M.E. Sharpe, 1998.
Imágenes del internauta Armando Antonio (http://www.taringa.net/antonio_elminero):
1. Arena, Luis. Alelí. Buenos Aires: Angel Estrada y Cia. S.A. Editores, 1953.
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2. Albornoz de Videla, Graciela. Evita. Buenos Aires: Editorial Luis Lasserre S.R.L., 1952. Descargar 
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